
QUINTO DOMINGO DE CUARESMA
No es fácil olvidar el pasado, ni dejar las ofensas cometidas y las ofensas recibidas. ¿Cómo entonces podemos entender la promesa que Dios nos hace en el libro de Isaías, donde anuncia que va a construir algo nuevo, y exhorta a olvidar el pasado?
La respuesta la tenemos en la hermosa historia de la mujer acusada de adulterio, en el evangelio de Juan. La clave esta en el arrepentimiento sincero ante las malas acciones y el propósito firme de cambiar, de convertirnos. Eso es lo que Jesús espera de cada uno de nosotros. “Vete y no vuelvas a pecar…” le dijo a la mujer. Y a los que la querían apedrear les puso el alto, haciéndoles notar que también ellos son pecadores.
En este tiempo de cuaresma, ojalá, también nosotros tengamos esa gran disposición para no repetir los pecados cometidos en el pasado y buscar ser mejores cada día.
Como san Pablo, “dejando lo que quedó a tras… me lanzo hacia adelante, en busca de la meta al que Dios nos llama desde el cielo.”
Fr. Tarcisio
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